domingo, 17 de febrero de 2013

Causalidad

Eso fue lo que paso...

Un día mis sentidos se alborotaron, y mi garganta se ahuyentó. Un árbol frágil aguardaba cerca nuestro y me quitaba con suavidad la parte más complicada del disfraz. Nunca debí pedirle que me lo quite, pero lo hice. Sí, por puro y desinteresado impulso. Pero valió la vena ver a los océanos danzar con las gaviotas, escuchar las sinfonías de las bocinas y contemplar el exceso de claveles en el aire. Perdón, pero me corrijo, pero las flores no flotan... pero la magia, en cualquier instante sin predeterminación alguna,  puede  hacer que lo imaginario cobre vida. No existen los límites para nuestro impulso y no deben existir moldes para los momentos vividos.
Modelar es una gran virtud que pocos saben utilizar, y moldear es un patrón que todos utilizan en corriente continua.

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