domingo, 23 de diciembre de 2012

Revancha vol.1

Quien dirá que capaz el fin del mundo habrá azotado nuestras condenadas cabezas, pero no. Todo sigue su curso normal. Robos, violencia y prostitución de cerebros, eso el lo que va. Pero no es a lo que voy, por lo menos en este instante.
Me remito a recordar lo que sentía y sentí durante el año respecto a muchas dolencias: miedo a que sean eternas, incluso post mortem. Pero el miedo es el generador o "degenerador" en esta unidad llamada Nino. A lo largo, me di cuenta que luché mucho por seguir una carrera, dejando de lado otras a pesar de los obstáculos e imprevistos; que a pesar de dormir en aulas y plazas, de tener que alimentarme de cualquier cosa, de estudiar afuera de mi "casa" me movía ese espíritu esperanzador de "querer ser". Ahí me di cuenta que "no poder" es posible gracias al generado propio. Dejé de creerle al miedo entonces, pero es ahí cuando ya estaba por encima mío; y entonces tuve instantes dubitativos, al borde de dejarlo todo, para siempre. Ver a las garras del demonio que atraviesan tus cabellos, tus manos, y no te dejan soltarte es tenebroso. Es capaz la peor situación que jamás haya vivido, pero pasó y gracias a las estrellas no fuí arrastrado hacia ese pantano. No dejé que me ganen de mano, ni que declaren un entierro anunciado. Al pasar trágicos momentos luchando con mis fuerzas y las narices frias y rotas, quedé completamente abatido. Nunca había sentido esa desazón hasta el punto de no tener ganas de querer caminar. Pero llegó un angel, y me prohibió que sea como los demás y siga en el ruedo. Me dijo: "No tengas miedo, sos un príncipe que has sido muy castigado. Pero no dejes que el viento de tumbe, hazlo por vos, por los que querés. Recordá que hay mucha gente que te quiere aunque no lo sepas". Fue renovador. Supe que aunque no sea la celebridad más importante, o el ingeniero más destacado, voy a se uno de ellos. Con todas las ganas de vivir cada día como si fuera el último...

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