domingo, 16 de diciembre de 2012

Atrás, muy atrás, demasiado atrás...

Es muy extraño pero acabo de comprar la segunda parte de Psicosis. Sí, tal cual lo escucharon. Y a veces veo que pienso estar como en un momento como Norman Bates, totalmente recuperado, pero luego denoto que no es así. O al parecer el entorno me lo hace saber, o a la larga se demuestra por inducción matemática, para todos los equis pertenecientes a los reales. Nunca pienso en la consecuencia que puede tener una simple palabra o frase, que utilizada en determinado contexto puede ser pólvora a punto de ser detonada. Volviendo al inicio, empecé a identificarme mucho con ese Norman que no sabe para dónde patear. Corriendo dónde lo lleva su instinto, pero siendo racional a la vez, siguiendo los procedimientos que dicta su conciencia. No se como reaccionan los otros seres a partir de tales hechos, pero yo les digo: somos distintos, algunos ni son ni serán lo que pretenden querer ser. Estamos rodeados de obstáculos de los cuales debemos correr con astucia y resistencia para no perdernos a mitad del sendero; y capaz que lógicamente uno no entiende nada de lo que escribo pero no me importa un rábano lo que piensen. A todo esto, Norman sigue huyendo, yo sigo huyendo. Pero creo que en un punto no coincidimos: en que él no tiene límites ni fronteras ni complejos y yo sí...

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